Cómo evitar robos en las vacaciones

Ha llegado el verano y con ello el período del año en el que la inmensa mayoría de las familias españolas se toman un buen descanso, desconecta de su rutina habitual, decide viajar y por tanto salir de casa, quedándose la vivienda vacía, lo cual puede suponer riesgos, que a priori no se toman en cuenta. Por supuesto, esto también se puede aplicar a otras estaciones del año.

Se estima que casi un 15% de las infracciones anuales de nuestro país son robos y hurtos en domicilios, por lo cual, nos centraremos en cómo podemos evitarlos y así no vernos perjudicados, si nos sustraen bienes importantes o costosos para nosotros ubicados en el hogar, ya que en general, podemos realizar acciones sin ningún tipo de complejidad en su mayoría para evitar sustracciones. A continuación, indicamos 7 consejos a tener en cuenta:

1. No comunicarle a nadie (o al menos en la medida de lo posible a personas externas a nuestro círculo de máxima confianza) que saldremos de casa y dejaremos sin vigilancia el hogar, ni antes de salir de vacaciones, ni durante las mismas, ya que nunca se podrá saber a ciencia cierta quién puede ser conocedor de esta información y lo que puede conllevar. Tampoco es recomendable en estos tiempos anunciar a través de las redes sociales que estamos fuera de casa durante un determinado lapso de tiempo o realizar publicaciones que lo puedan dar a entender.

2. Esconder todo aquello que sea relevante en algún tipo de escondite o caja fuerte con los que contemos en casa. También existe la opción de confiar a nuestros familiares o personas de nuestra máxima confianza los objetos que creamos que estarán más seguros con ellos. En este punto también se podría barajar la opción de cambiar de lugar los objetos que no queramos que se vean fácilmente desde fuera (por ejemplo, los ubicados en las terrazas, en balcones, patios, cercanías de las ventanas, etc).

3. Inventariar y/o realizar fotografías del hogar y los objetos en el mismo, para poder reconocer y comparar si ha habido alguna sustracción o desaparición repentina en el momento en el que se vuelva del período vacacional. También para recordar dónde los dejamos.

4. Aparentar normalidad mientras nos encontramos fuera. Lo más habitual es solicitar el favor de algún familiar o vecino de confianza que pueda asistir de vez en cuando a nuestro hogar para revisar que se encuentra todo correctamente, para que pueda encargarse de que nuestro buzón esté siempre vacío, regar las plantas, abrir y cerrar las persianas, dejar luces encendidas, poner la radio, la televisión, tender algo de ropa, o hacer algo de ruido incluso. Si se cuenta con teléfono fijo, se recomienda el desvío de llamadas al teléfono móvil habitual. Incluso, si se dispone de varios vehículos, y alguno de ellos no se ha utilizado para desplazarse al destino vacacional, podría aparcarse cerca del domicilio y solicitar a la persona de confianza que lo cambie de lugar de vez en cuando. Todo para que en definitiva no se deje ver que no nos encontramos en casa.

5. Cerrar, asegurar con llave y dificultar el acceso a personas ajenas a nuestra confianza, a través de cualquier posible vía de entrada y salida. Principalmente cerrando con llaves las puertas del hogar, cerrando correctamente las ventanas y garajes que conecten con la vivienda. Tampoco se deben esconder llaves en lugares comunitarios (sobre todo dentro de buzones, junto a macetas o bajo felpudos), sino que siempre se deben dejar en custodia de alguien.

6. Contratar un servicio de alarma (o al menos aparentar que disponemos de tal servicio). Esto puede proveernos de una mayor sensación de seguridad, sin embargo, no dan una seguridad antirrobo al 100%, pero en la mayoría de los casos, ahuyenta al posible infractor y lo disuade de realizar actos delictivos. Este método, comúnmente se puede encontrar o contratar con el servicio de videovigilancia, para que telemáticamente se pueda visualizar quién roba o cómo se produce el acto, así existirán pruebas tangibles. Otros servicios no tan extendidos son los del reconocimiento facial o dactilar, no obstante, cualquier sistema de identificación que exista en el mercado, puede ser una ventaja notable para evitar hurtos y robos. Un punto un tanto obvio, pero que a veces se puede pasar por alto, es el de activar el servicio de alarma y videovigilancia que se haya decidido contratar una vez salgamos de la vivienda. Entre otros métodos, también se pueden instalar cerraduras de especial blindaje y barrotes en las ventanas que dificulten la entrada

7. Pedir a los vecinos de la zona que llamen a la policía en caso de que alguien merodee sospechosamente cerca de nuestro domicilio o incluso señale de algún modo nuestra casa. Probablemente los agentes podrán prevenir delitos y disuadir a los potenciales infractores con su presencia en los alrededores.

Por desgracia, no en todos los casos se pueden evitar la comisión de estos delitos, por ello es relevante y aconsejable disponer (o contratarlo antes de la realización de un viaje) de un seguro de hogar que cubra tanto hurtos como robos, y que además cubran los objetos que se sustraigan, para así no encontrarnos descubiertos ante estas situaciones y para al menos, paliar parte de las pérdidas que acarrean estos actos. Se aconseja que se trate este punto comparando las diferentes aseguradoras y corredurías del mercado, fijándonos en las coberturas que ofrecen y cuál se adapta más a nuestras necesidades.